miércoles, 16 de septiembre de 2015

PUEDO ESCRIBIR LOS VERSOS MÁS DESOLADOS ESTA NOCHE: ESCRIBIR, POR EJEMPLO, A VECES TAMBIÉN HAY QUE DEFENDERSE DE LOS COMPAS…




A Roque
A las solas en la sierra



Puedo escribir los versos más alegres esta noche.
Escribir por ejemplo:
Veré arder tu grasa lujosainmunda 
Con un fuego histórico
Como nuestra rabia
Como nuestras hambres
Y tú y tu grasa inmunda harán arder todo lo tuyo y a los tuyos…
Y pienso en cosas más hermosas aún,
Como la masificación del odio de clase
Y el resentimiento…
Así de hermoso e inspirador me he imaginado al mundo por estos días
Solo para decir, real y profundamente, que…

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Como por ejemplo:
Tengo un grupo en el que confío,
Tengo un grupo de compas en el que me diluyo y me hago uno
Tengo un grupo en el que…
Un momento
¿eso lo dijo Roque Dalton, no?
¿o Allende solo en la moneda con su fusil el 11 de septiembre del 73?

Sí.
Definitivamente los más tristes esta noche.


Puedo escribir los versos más inconmensurables esta noche,
Escribir, por ejemplo, que la noche más oscura también puede estar en nuestra propia sierra,
Esa a donde vas con los compas
Y esa que te abandona, o donde te abandonas, cuando ellos te abandonan
Y entre tanto abandono una ya no sabe si tiene que huir
¿huir?, ¿a dónde? , ¿y los compas?
Pues son ellos de quienes hay que huir
Huir.



Solo quiero regalarnos-le un pequeño epílogo[1] a nuestra relación y un abrílogo[2] a nuestra historia, compañero:
¿se acuerda de aquel pasa(n)do de nuestra historia, ese que hablaba sobre la radicalización y la exclusión?
No?
No se acuerda?
¿Me recuerda?
Bueno, la Gilman se lo puede explicar, 
Yo quiero hacérselo sentir.
La radicalización la hicimos juntas, compañero, 
Cuando las víboras se hicieron ojo y dictamen universitario y nosotras fuimos, dimos cara y cuerpo, juntas compañero.
Se supone que la radicalización más obvia la descubrimos leyendo a Marx.
Pero pa’ mí fue cuando yo y mi cuerpo rosa-quebranto le dimos un abrazo interminable y usted compañero hizo de la incomodidad un abrazo de vuelta
Y unas alas
Y unas caminatas
Y unos fernets
Y juntas volamos y eso no lo olvido compañero.

No lo olvido mientras escribo los versos más atroces esta  noche,
Escribo y no es ejemplo, que a Roque Dalton lo asesinaron sus compañeros,
Por fallido, decían
Aunque Lil le insistiera en irse, y él insistiera en quedarse
Porque en los compañeros hay que confiar ¿no?
Pero ya lo sabemos “a los locos no nos quedan bien los nombres”
Y en la noche obscura del fusilamiento, cuando las ideas son poco claras
Y los planes precisos
Nos fusilan, sí, los compañeros,
Nos fusilan el llanto y se olvidan de nuestros nombres
Nos matan enterita la “sensiblería”,
El llanto… el llanto
Nos fusilan el grupo
El corazón por blando
Nos fusilan con palabras y sus silencios mortales,
Nos fusilan cuando excluyen porque
Somos fallidas, dicen, fallidas
Y no hay metáfora que escape a la soledad  profunda
Del no estar casi en ninguna parte
Entonces ¿la exclusión?…



Y la exclusión compañero, ¡ay!
No sé si fue con los disparos venenosos 
O cuando el ataque a nuestra feminidad de hembra
O cuando el ataque a nuestra feminidad de hombre
O cuando el ruido de nuestras alas en la cabeza no nos permitieron escuchar su defensa ante el ataque a nuestros colibríes-plantitas y llorones seres, compañero.
y usté sentado calladito en la banqueta del frente compañero, no en la sierra.
O quizá empezó cuando comenzaron a hablar en clave de su cielo roji-negro compañero.
Quizá empezó cuando se juntó en la sierra, al lado del metro, con las y los revolucionarios, 
Mientras nosotras nos lamíamos las alas pa’ curarnos el corazoncito y la cabeza, porque no entendíamos nada compañero.
¿Sabía usted compañerito que el peor asesino de un pajarito revolucionario es el desprecio?
Sí. Mucho más que el tirano opresor.


Puedo escribir los versos más estrictos esta noche
Escribir que  las estrategias disciplinatorias se imponen sobre las indefensas
Para no llorar, no reír, no denunciar, no gritar y no alzar la voz
Que hay que callarse, dice el compañero,  que hay que callarse las lágrimas
Si se quiere entrar en los parámetros de su revolución.
Mi primer enemigo, sí, mi primer enemigo: mi fascista interior.

Puedo escribir, querido Roque, los versos más intermitentes esta noche
Como sus luces, las de aquel a quien ya no sé si llamar compañero,
Ese que llega algunas noches y se va en cuanto le hablo de la poesía y los problemas
Y las charlas se cortan, porque su presencia es imaginaria
De otro tiempo, quizá, pero imaginaria
Y ya sabe usted, que en esta noche, en este mundo
El compañero vuelve y una está, acá, esperando
Y el compañero se va y una está, acá, esperando
A la espera del fusilamiento por distancia,
Porque no te importa, no le importa, ¿qué importa?
Puedo escribir los versos más ajenos esta noche
Escribir por ejemplo
Que usted puede olvidarse de mí
Dos o tres semanas
Y volver, porque y eso lo sabe,
Yo siempre estoy aquí.


Lo que pasa con la distancia, es que no se ve
Lo que pasa con la fractura, es que no se ve
Lo que pasa con la herida, es que no se ve
Y de esta conspiración de invisibilidades
Nadie se salva
si no curamos sin palabras
nadie se salva
Si nos curamos a puro baile
Nadie se salva
Qué oscuridad la de esta noche
En la que puedo escribir los versos más bailables
Y decir, que las caderas y el ritmo
No borran nada, si seguimos tan rotas
Y usted sigue tan necio
Y nosotras seguimos tan necias
Y en la noche de los necios nadie está a salvo
De sentirse enemigo,
Aunque el enemigo se ría mientras nos fragmentamos,
Aunque le hagamos el juego al enemigo mientras nos fragmentamos
Qué atadura la nuestra, compañero
La de mi sensiblería y sus ojos tan ciegos. 

Puedo escribir los versos más húmedos esta noche
Escribir por ejemplo, este cuerpo húmedo es mío
Defiendo la humedad de mi entrepierna
Y su derecho a humedecerse cuando quiera, no cuando usted, compañero, mande
No me diga que también va imponer reglas sobre mi humedad o sobre mi no-humedad

Puedo escribir los versos más ateos esta noche
Escribir por ejemplo, que yo le dejo a su dios
Ese que nos puso una manzana en el camino
Que nosotras comimos por todas nuestras cavidades.
Ese diosecito que cree que puede ir por la vida poniendo “pruebas”
Como usted compañero que quiso ponerme “un palito” en el camino
Y yo lo pisé, y lo invité una cerveza, y bailamos, y nos reímos, y… tanto compa, tanto.
Que yo me quedo con el palito y le dejo a su dios,
Yo lo cambio por mi rojo fusilabia,
A mi él ya no me sirve.

A nosotras, aparte, en la otra otra sierra también se nos ocurrió algo compañero
Y es ke nos abrimos.
Y es ke nos abrimos y haremos estallar otros frentes de lucha compañero.
Mis letras, mis vaginas, nuestros juegos y lágrimas compañero.


Puedo reescribir los versos  más audaces esta noche
Como los de Dalton, que como yosotras, ama la vida y al pan y a la poesía
Que, como yosotras, cree que el mundo es bello, pero atroz 
Cree que la poesía es como el pan, de todos. 
Y que mis/sus/nuestras  venas no terminan en mí/nosotras
 sino en la sangre unánime de los/las que luchan por la vida, el amor, las cosas, 
el paisaje y el pan, la poesía de todos
Y a usted compañero ¿por qué le cuesta tanto creer en nuestra poesía, si también es poeta cuando lucha y habla de historia, de filosofía o economía?
Y a usted  compañero ¿por qué le cuesta tanto ver mis pájaros si también lucha por huir de la jaula?
Y usted compañero ¿por qué insiste en la dinámica del silencio y la exclusión, si también ha sido callado y excluido?
Yo lo que le pido es que no me corte las alas, ni el llanto, ni la poesía, ni la denuncia de quienes nos lastiman, de quienes lo lastiman
Aunque sean compañeros.

Foto: Diego Figueroa

[1] Dícese, compañero, de la parte final de algún escrito en el que se da el putazo, el colapso, el desenlace de alguna acción aletargada en el tiempo o a un suceso que tiene que ver con la acción principal o es plena consecuencia de ella.
[2] Dícese, compañero, de la invitación que genera la ruptura, el putazo o el desenlace de aquella acción.

miércoles, 12 de agosto de 2015

UÑAS ROJAS PRESENTA LA POESÍA DE ESTA GATA BAJO LA LLUVIA, JAVIERA NUÑEZ




Nadie dijo que vender nuestras cuerpas en Tlalpan, hacer pedagogía, investigar, perseguir, dejarnos perseguir por los rincones del arte-marginado y escribir con la metralleta fuera fácil, por eso nuestra labia fusil ha estado un poco ausente. Pero...






Uñas Rojas la Metralleta se complace en presentar a esta pescadora incansable de desilusiones. Estudió actuación teatral (ahí se hizo mundialmente famosa como la tarántula negra) en Chile. Esta escritora, actriz, investigadora y directora teatral chilena, reside en México desde hace 8 años. Oficialmente se cuenta que pertenece a esa generación de nuevos exiliados por el sistema educacional de ese país sureño, como no estuvo dispuesta a vender uno de sus pulmones (ya que lo necesitaba para seguir fumando) para pagar sus estudios de posgrado se vino acá, aquí, la verdad creemos que vino huyendo de la gran crisis que afectó al vino en caja tetrapack. Lo que no se sabe es que esta gata bajo la lluvia  vivió en México un largo periodo cuando era pequeña. Cuando el terror de Estado era política oficial y no extra, como hoy. Se rumorea en cada tienda de barrio que para superar sus múltiples fracturas, emocionales por supuesto,  se la ha visto ensayar por Tlalpan en una banda de cumbia sicodélica llamada “Valentina Conde y la Santa Voluntad”.

Algunas de sus obras teatrales montadas en Chile fueron: “Tanto sabor a sangre” (2004) y la revelación del humor caustico “Sopa de cebolla” (2005); y en México “Ángeles o de cómo se originó la tormenta en el vaso de agua” (2012), o “Dónde van a morir los pájaros” (2014), y atentxs a “La medallita” (2015).En esta pequeña selección de escritos veremos la sutil devastación de su desencanto, en donde se deja entrever un profundo amor por la cotidianidad, teñida por una melancolía de algo que no sabemos si reconoce en el recuerdo o es un pequeño hálito de posibilidad (que nos perdone Javiera por la licencia de optimismo). 



Una mujer


Vi pasar una mujer por la calle, desde la ventana la vi. Atravesaba el frío, cortaba con todo su cuerpo la neblina y el hielo suspendido en el aire, pero a paso lento, con la resignación de quien sabe que va camino a casa. Le rogué que fuera mas lento, le supliqué que su caminar fuera tan lento que la hiciera parecer quieta. No quería perderla, quería que siguiera allí hasta que yo terminara mi café, hasta que pudiera inventarle algo, una identidad al menos, distinta a la mía, una edad distinta a la mía, una nacionalidad y una profesión, por lo menos un nombre.

Pero la trayectoria fue corta, paso por paso me amenazó con irse para siempre. Solo dos sorbos de la taza, solo dos aspiradas de mi cigarro. Y sin oírme, sin hacer caso a mi desesperación, sin atender a mi deseo silencioso, despareció al fin, y mis ojos, los mios, tomaron esa forma de melancolía, un poco hacia abajo, un poco hacia la nada …
Después de la decepción vino una y otra inhalación, luego la pausa en la respiración, el suspenso que anticipa el pensamiento y entonces la alegría; di un último sorbo a la taza fría, al café ya frío, y me alegré por completo: que triste habría sido haberla conocido, haberla amado, haberla inventado, haberla construido, distinta, tan distinta a mi, tan de otra edad, tan de otro país, que triste habría sido amarla y verla partir.



no hay olvido 


Salió de la casa rosa de enfrente, en bata y pantuflas, al sentir el aire frío de la calle se cerró la bata sobra el cuerpo y cruzó los brazos sobre su cintura, casi no levantó la vista, pero pude ver sus ojos a lo lejos, apenitas los vi y en ellos la mirada imposible, la necesidad imposible, la obstinación imposible entre olvido y el para siempre.

¡Maldito esfuerzo, de levantarse todos los días y tener algo nuevo que olvidar, que cansancio de la mente, que a penas se recupera de soñar a su pesar, de soñarlo todo, de soñar más que vivir.

La contradicción mas absoluta es que el olvido se valga de la memoria para ponerse en marcha, para aceptarlo como un proyecto y como un posible- pensé-. Primero debe, la pobre mujer de la bata, rememorar las razones de la necesidad de olvido, remover ahí, directo en la herida, darle vueltas obstinadas e iniciar el borramiento.

Proceso maldito en que se deben contar los pasos al caminar, tararear en la cabeza viejas canciones, aventurarse en los bares, entre las piernas de algún amable desconocido; proceso en el que se debe hacer el rastreo y luego la rasa total de objetos reconocibles, para que la dehabitación del espacio se traduzca en la deshabitación del otro ser humano, la expulsión del otro individuo, la bienvenida del silencio y del vacío de la habitación.
Todo los días hay algo que olvidar, y se olvida tan despacito, tan en voz baja, con la cabeza hacia abajo, tan derrotado se olvida; e ilusos tenemos FE en que es posible; porque el homicidio está penado, porque no se pueden tomar las tijeras para cortar el pasto y salir a cortar cabezas, empezando por la propia, que agrede y bombardea, que no deja espacio ni en el desayuno, la maldita cabeza que manda cosas para adentro, hasta el estomago y produce nauseas y desciende el peso.
La maldita cabeza que ordena a los oídos grandes dosis de Billie Holiday y Bola de nieve, la maldita cabeza que manda a llover afuera de su ventana, la maldita maldita cabeza que está en contra de ella y su bata, la maldita cabeza que no la deja levantar la mirada y encontrarme tras este vidrio sucio, con mi propia bata acuestas, con mis propios huesos encerrados bajo el algodón.








Y afuera tanto silencio


Hay algo que necesito decir
pero no estoy diciendo nada
hablo hacia adentro
solo yo escucho lo que hablo
a menos que alguien viviera dentro de mí, y dentro de mí han vivido tantos que ya se han ido, pero supongo que sí queda una marca, siquiera una silueta, como la que dejan los cuadros sobre las paredes de las casas que han sido deshabitadas, si quedara solo una marca de alguien que pudiera escuchar esto que estoy diciendo o lo que necesito decir y no digo ¿querría escuchar o no?
La marca que puede haber dejado alguien ¿tiene o no tiene identidad? ¿Puedo reconocer quien estuvo ahí colgado de mi, por dentro, viviendo ahí dentro? ¿O es que adentro las gentes ya no son gentes? Y no hay nombres ni apellidos?
Y es que afuera todo está nombrado, todo delimitado, todo perceptible, afuera se habla con sonidos que salen de la boca. Pero adentro...adentro es una casa vieja, deshabitada, hecha de las ausencias de las cosas, adentro es una casa sin cosas, sin objetos que nombrar, solo se puede intuir lo que falta.
Y yo tengo algo que decirle a este silencio, porque voy olvidando despacito, pero olvido al fin y al cabo, y el adentro se va haciendo grande, grande el vacío de la casa, y lo de afuera, que miro desde mi ventana es tan pequeño como alcanza la vista.
Algo se tragó la ciudad, alguien cuyo nombre no recuerdo se la llevó a vivir a otro sitio, y yo necesito decir algo.
Que venga un pájaro y resuelva este silencio. 


Cuando volvimos del paraíso

Te miro la espalda curva
mientras caminas esquivando los coches,
con la cabeza baja,
recogida hacia el centro de tu vientre

primero vino el hombre,
después la desgracia.
-Eva solo un bocado para el paladar divino-

después vino mirarse los intestinos,
mirarse las vísceras
contarse las venas
uno
dos
tres
cuatrocientas.

lo feo fue que volviera a casa
sin flores en las manos,
sin sonreirle a nada,
con el puño derecho apretado.

Una vez en la habitación
se sacó los zapatos y volaron fantasmas,
-se arrancó la ropa en señal de desdicha-

después la desgracia,
el paladar divino que retorna,
la destrucción del hombre
para el advenimiento de la tristeza.
primero fue Eva
caminando entre los coches
sonriéndole a todo,
fueron sus vísceras
su corazón sus venas
su paraíso de carne y hueso
su belleza de muchacha
hacia el centro de su vientre
extinguida por fin
en su imaginación.



domingo, 2 de agosto de 2015

whisky en domingo, cicatriz


estoy bebiendo whisky cicatriz.
sí bebiendo en domingo y leyendo poesía... y no sé porké.
no sé si es por ese hueco ke me dejaste en el pecho cuando me leiste "Rubén" de Luis Britto y se me atravesaba por los ojos y por el corazón el periodista asesinado y Nadia y las otras tres chicas.
estoy bebiendo whisky robado cicatriz y no sé porké.
¿será ke hoy, justo hoy, se me olvido cuál es la fórmula para ke dejen de asesinarnos?
será porke tengo miedo cicatriz de ke nos kieran callar?
será ke tengo miedo de ke no te kieran cicatriz y te kieran cifra por tu trabajo?
será ke el whisky robado me ayuda a pensar en cómo matar a los monstruos (sí, bien escrito porke son horribles y no constructores) antes de ke nos maten a nosotros?
Será la ansiedad y el miedo ke me provoca ke mostro llegue y ke la monstruosidad se lo coma?
la verdad cicatriz es ke la única metáfora ke estoy resistiendo es la del nombre con el ke te bauticé, porke estas cosas están llenándonos de cicatricez... pero hasta cuando mierda cicatriz... HASTA CUANDO MIERDA.
lo único ke sé es ke las cicatricez van endureciendo la piel, van haciendo más resistente la piel, y lo sé porke las siento.
se me está acabando el whisky robado y se me están llendo las y los compas y temo por los ke nos kedamos.

jueves, 9 de julio de 2015

1er Manifiesto Uñas Rojas La Metralleta






1er Manifiesto Uñas Rojas La Metralleta

Vemos en el arte una herramienta de TRANSformación, una herramienta para la modificación de la realidad, ya sea a través del ejercicio directo (arte-panfleto) o a través de su simbolización no burguesa, nuestras uñas rojas tomarán la metralleta para hacer del arte un patrimonio común entre comunes.

Entendemos el arte como: trabajo, acción, creación, movimiento, placer, como frente de lucha, como un espacio de disputa y en disputa. Y en ese sentido elegimos a los artistas, movimientos, colectivos, personas, mujeres, hombres, niños, niñas, que hacen del arte una herramienta de lucha; es decir, elegimos el arte combativo. Como también elegimos leer, mirar, sentir, el arte desde el combate.

Vemos revivir, deambular, correr, vivir la historia de combate en el campo artístico latinoamericano, desde donde grupos, literatos, literatas, poetas, pintoras, artistas plásticos, colectividades teatrales, en fin, han disputado no sólo el campo artístico, sino el campo político con sus propias armas, recursos e incluso sus propias cuerpas; han disputado la concepción, configuración y práctica artística; han disputado el propio concepto de arte y han alzado la voz pidiendo “más personas que realicen arte y menos artistas”.

queremos al artista en su sitio devolviéndole su condición humana y terrestre, sin superioridades abstractas sobre los demás hombres[1]

Sería necesario e infinito  un pase de lista, por demás importante, de aquellas mujeres y hombres amenazados, perseguidos, acosados, encarcelados y asesinados durante la historia reciente latinoamericana porque sus ideas, sus palabras, cuentos, obras y poemas fueron definidos por los dominadores como peligrosos para el sistema. Y hablar, de la desaparición forzada de Rodolfo Walsh en Argentina, justo después de publicar su “Carta abierta a la junta militar”, en la cual ponía al descubierto las cifras reales de los desaparecidos y las desaparecidas y las formas de asesinato ejercidas en ese país. De Víctor Jara, obligado a tocar la guitarra con sus manos destrozadas por la tortura Milica; de Pedro Lemebel y las yeguas del apocalipsis, bailando la cueca chilena sobre un mapa de América Latina lleno de pedazos de vidrios de botellas de coca cola, mientras sus pies iban dejando manchas de sangre por todo el mapa y así, también, dibujaban nuestra historia; del poema “El sur también existe” de Mario Benedetti, de la obra teatral montada a partir de un texto de Engels, por Juan Carlos Uviedo, expulsado “por disidente” de Portugal, Argentina, Brasil y México. Y tantos y tantas más . De todos aquellos y aquellas de quienes prohibieron sus libros. Hombres y mujeres que dejaron las plumas, pinceles o escenarios y tomaron, literalmente, las metralletas. Todos ellos y todas ellas, autores y autoras que conforman nuestro, sí nuestro, arte desde la resistencia, arte combativo en América Latina.  Hombres y mujeres quienes continúan luchando, sí, desde el arte; a pesar de los esfuerzos, de algunos grupos, por conformarlo como un espacio despolitizado, elitista y autónomo en el sentido de aislado y asocial. Aunque se siga pensando en el arte, partiendo de la tradición romántica, como un refugio del mundo caótico y de muerte que ofrece el capitalismo. Aunque se siga viendo al arte como una  suerte de válvula de escape ante la precarización de la cultura gracias a las masas o aunque hoy se expongan las obras tremendas de Antonio Berni en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, ubicado en una de las zonas más adineradas de Argentina. Aunque el “arte popular” siga apareciendo como una concesión del gremio y la élite de artistas, como espacios folclóricos y menores. Aunque hoy, aquellos que se sienten capacitados para hacer crítica de arte, sigan usado palabras como “nacos”, “flaites”, “pobres” o “vulgares” y mientras piden por la difusión de las obras, hacen campañas brutales para seleccionar, a partir de una cuestión de clase, a quienes tienen “permiso” de disfrutar de la belleza del arte internacional. Aunque el arte, aquellos y aquellas quienes hacen arte y aquellos y aquellas quienes estudian arte, sigan siendo violentados y violentadas por una academia, incluso por la academia de izquierda, que en una muestra de contradicción, ve a los proyectos del campo artístico como menores, inservibles o inútiles, en este mundo donde la utilidad es definida desde la lógica del capital. Aún hoy, ante la disputa vigente entre el arte por el arte y el arte político, entre el arte enajenante y el arte combativo, reivindicamos a algunas manifestaciones artísticas como un elemento detonante dentro de los procesos emancipatorios y revolucionarios de nuestro continente y el mundo.


Sobre la belleza

¿De qué hablamos cuando hablamos de belleza? No hablamos de belleza sino de experiencia.

Bella experiencia... porque cuando sentimos eso, no es unívoco, bobo o que embelesa, al contrario, esa belleza conmueve y llena de contradicciones, nos hace ver otro tipo de cosas, que nos lleva a cuestionar la vidita misma, en su materialidad, en las condiciones que sustentan o sustentaron eso que llamamos arte, que para nosotros debe  disputar un espacio dentro de la reproducción social, que en palabras del Che, sería quitarle, arrebatarle el patrimonio de la belleza a la burguesía.
Una conmoción.
Esa conmoción puede venir tanto desde lo que representa, como desde el cómo se representa.
No debiéramos enredarnos una y otra vez en el laberinto de la belleza, de su definición y sus puntos, ni situarla en la forma, siempre en la forma o en los temas a propósito del ser individual. Porque el punto es entender que nuestros ojos son otros ojos y mirar es una elección consciente, como lo es no mirar los cadáveres entre los que caminamos o no mirar a quienes no están. Mirar la belleza del contenido, mirar la belleza del análisis social, mirar la belleza del proceso de la conciencia de clase, sus lágrimas y su sangre roja y el arrebatar el grito, el derecho al grito. Elegimos desde dónde mirar la belleza.

Contra la belleza y sus cánones establecidos se levantaron, también, los proyectos del arte combativo latinoamericano. Contra la belleza bien vestida, contra la belleza que se conforma sólo y exclusivamente en la forma, entonces una puede decir hermosamente que hay personas con hambre, que hay muertos y desaparecidos, que hay feminicidios y lo que importa es la forma en que se diga y no el contenido, no el proyecto. Contra esa belleza terrible y destructora, se levanta la historia continua de muchos y muchas quienes creemos que la belleza es otra cosa, que belleza no significa necesariamente arte, que belleza no significa necesariamente algo, que la belleza está en otro lado, más cerca de los versos de los y las combativas, más cerca del descubrir el derecho al grito y más lejos de la estética monopolizada por la clase dominante, que nos quiere imponer cómo ver y cómo sentir.
Entonces conviene volver a decir: “Más importante que aquel que combate en el plano intelectual, de la idea, es el que le quita a la clase dominante el privilegio de la belleza”. Y gritar: Cronopios y Cronopias del mundo, uníos…contra la belleza.


El arte ¿Dónde?

Entendemos que el trabajo artístico y la vida misma del o la artista están ligadas a un proceso histórico y que el o la arte no tan solo representa sino que también desmembra las partes de un espacio opresor. En este sentido nos manifestamos como lectoras de múltiples procesos artísticos pero con un mismo prisma de lectura, la politicidad de los procesos de arte.
Del mismo modo asumimos que la academia y la institución arte son un terreno en disputa, sin embargo nos interesa también entrar en la disputa y visibilización de esos espacios violentados, acallados, perseguidos de las artes, esos que no son tan fáciles de rastrear porque la mano elegante y violenta de la historia oficial a vapuleado y ofendido siempre. 
Coincidimos con Eagleton[2] en que las disputas del campo artístico han estado muchas veces escritas con lucha y sangre, como él plantea, como lo hacen Marx y Engels en el Manifiesto Comunista, o como lo hace Brecht a lo largo de su obra: la revolución burguesa fue (es) una de las más importantes de la historia de la humanidad y de ella hay que echar mano; ¿Por qué? Porque así como entregó las herramientas a la mano del poder para oprimirnos, también nos da la posibilidad de autonomizar y reapropiar ciertos elementos que a estas alturas ya nos son de todas y de todos, “Toma lo que te sirva” decía Brecht a lo que agregamos desde el punk “Hazlo por ti mismo”; con esto planteamos el terreno movedizo y recuperable de la institución y el terreno fértil de la espontaneidad y la autonomía.
Dónde el arte:
el arte surge en las calles, en las alcantarillas, en las paredes, en los muros, en los baños de los bares, en las noches mas oscuras, en la sierra, en las servilletas ocupadas, en la banqueta (cuneta), en una caja de vino barato, en las manos callosas, en la piel morena, en la selva, en la compañía, donde no hay privilegios, en la fealdad, en el día y en la noche, en las alitas rotas, en la pobreza vapuleada, en un paradero de autobús, en el muro de una micro, en los mensajes de los niños drogadictos que se pasean por el metro, en los ojos de las niñas que se prostituyen en los trenes de Buenos Aires, en las enfermedades destructoras, en las trenzas de las abuelas,  en alguna muestra de sangre de algún hospital público, en la sala mortuoria de urgencias, en las llagas sidosas de la espalda de un compita, en los corazones rotos y en los corazones completos, en lo amorfo, en lo cercenado, en el sexo de una noche que se siente para toda la vida, porque ella misma se puede ir en eso,  en dos hermanas que se reconocen en sus lágrimas y desde ahí se revuelcan en la vida…

La palabra es acción.
El arte no te hace una buena persona, la lectura no te hace una buena persona, escribir, pintar, no te hace una buena persona. Ni un genio. Ni un ser extraordinario.
El arte no es individual
El arte no como refugio del mundo
El arte no como válvula de escape
El arte como una acción colectiva  y violenta

Pero, sí, el arte causa placer y se disfruta.

A propósito de nuestra/su/la revolución

La convicción a la que finalmente llegaron fue que el arte no tenía que esperar a la revolución para adquirir un sentido político, sino que podía aspirar a integrar incluso las fuerzas capaces de provocarla.
Andrea Giunta


Si yo no puedo bailar, tu revolución no me excita ni me incita a nada.
Si llevo las uñas pintadas y me siento bonita, ni te darás cuenta que guardo una pistola,
Y a ti y a tu macho revolución, te llevarán a la muerte
La más simple será la física, la más compleja es la que me persigue hasta el día de hoy;
Y es que comprendas que cuando voy por el pan, también voy por las rosas
Y hoy más que nunca hay que arrebatárselas al macho capital.
La bala de tu revolución no será la mía si no me ves más allá de lo bella y el culo.

Si su revolución no kiere arte,
Si su revolución no puede con las niñas indefensas,
Si su revolución no fomenta el alitismo rotístico
Si su revolución no le va a dar rayitos de sol a mi ser plantita
Si su revolución se pinta de colores, pero solo ve en blanco y negro
Si su revolución nos va a mandar a Siberia con las metáforas y el llanto
Nos pasamos por el tajo del pene esa revolución
(en momentos desagradables nos aparece el pene).
Entonces nos veremos en Siberia,
Y en Siberia habrá pintura de uñas para todas, de todos los colores y con todos los pinceles.

La revolución consiste en tutelar a una niña indefensa y regar una plantita hasta pulverizar(les) los ojos.
La revolución consiste en construir una autoridad y no llamarla autoridad, porke no creemos en la autoridad.
NO.
Mandar obedeciendo.
No hay que aceptar el mundo como es, sino como una quiere que sea.

YOSOTRAS o Uñas Rojas La Metralleta

Yosotras queremos:
Visibilizar procesos artístico-políticos en América Latina. Pero, y ojalá se pueda siempre, esos que están abajito, esos de los nadies y los de los nadies del arte.
Posicionarnos como colectivo “uñas rojas la metralla”.
Pintar las uñas de la revolución.
Enseñar a mover la pelvis a los revolucionarios.

Raramente rescataremos figuras, artistas o personas (personajes) individuales, responderemos a movimientos, a fuerzas motoras, asumiendo que cada una y uno de ellos eran unos alguienes sujetos a un o varios espacios sociales; porque hasta el más solitario o solitaria de ellas tuvo compañía.
Los maravillosos cuentos de Borges a pesar de Borges.

Uñas rojas la metralleta nació una de esas noches de junio en la que buscamos explorar de qué estaban hechas nuestras tristezas. Y lo descubrimos, están hechas de la necesidad de crear, de las ausencias de posibles y también de bailar, porque quién dijo que la revolución no se baila.

Para yosotras la tristeza es una herramienta de creación y, sobretodo, de lucha. Es decir, hablamos de una tristeza combativa, que construye, destruye y reconstruye. Cuando vos decís tristeza también estamos luchando, porque la tristeza no nos paraliza, no nos aleja, no nos aísla. A veces es necesario romperse para mirar:
"Una mirada desde la alcantarilla puede ser una visión del mundo"… y una mirada trizada pueden ser 8 posibilidades de enfrentar al mundo.

"Contra la realidad social, vestida y opresora, catastrada por Freud – la realidad sin complejos, sin locura, sin prostituciones"[3], sin niñez, sin diferencia, sin gamas explosivas de emociones, vamos con uñas dientes y metrallas.
Nos asumimos inquietas, intranquilas, inconclusas, incompletas, incesantes, incansables y subversivas mientras exista la miseria humana

Nuestros textos responderán mayoritariamente a una figura narrativa femenina, las que conformamos este colectivo nos sentimos mujeres, independiente de nuestra biología. Reivindicamos el espacio de disputa al género masculino y a su nefasto legado opresor. Mi pene me hace sentir más mujer ke hombre. Y si este aparece será para denostarlo.

Uñas rojas la metralleta viene a decirte que los falsos dualismos o supuestas disputas de supremacía de ciertos aspectos de la sociedad por otros, te los dejamos a ti, bonita.

Ya tuvimos crisis emocionales cuando podíamos y cuando no,  y cuando quisimos rompimos  en llanto y gritos, y luego vino el miedo y tuvimos miedo de nuestros propios compañeros y nos sentimos solas en la sierra, y enfrentamos a nuestros miedos y a nuestros propios compañeros y supimos aprender y supimos defendernos y supimos reírnos y  ser violentas cuando fue necesario serlo y apartamos la mirada de las personas que nos lastimaron y supimos apoyar a un amigo y también a un amiga y supimos defraudar, pero por no quedarnos calladas, ni quietas, ni dormidas aunque tomáramos pastillas para dormir y vino barato. Ya aceptamos nuestros errores, ya odiamos nuestros errores, ya aprendimos de nuestros errores, ya quisimos ser otras, ya aprendimos de otros, ya aprendieron otros de nosotras, ya nos apartamos de quienes nos negaron, minimizaron, invisibilizaron, rompieron, de los ciegos y los que gritan sin sentido, sin sentir, ya defendimos a otros y otras nos defendieron. Y otros nos acusaron sin conocer nuestra historia...

No sabemos amar a medias, no sabemos vivir de mentiras, no sabemos volar con los pies en la tierra...
Tenemos un apetito voraz y los delirios más locos.
Nos puedes hasta empujar de un acantilado que vamos  a decir:
- ¿Y qué? ¡AMAMOS VOLAR![4]

No hay que aceptar el mundo como es, sino como una quiere que sea.
Restituimos nuestro legítimo derecho al pajarístico, a su reempoderamiento y a la socialización de sus barrotes emancipados vueltos pájaros.
Reivindicamos el trino, como lengua materna y madrerna
Y la violencia en el arte, desde el arte y en su incontención a partir de éste, o sea las armas, pero ¿bajo qué estrategia?
Somos la versión punk de una oruga a punto de ser mariposa,
La versión trash de un huevo ke va a ser pajarito,
Somos la bipolaridad hecha piedra, somos niñas con un cuchillo bajo la falda, somos la melancolía a punto de explotar en tu cara de pene (da lo mismo si eres hombre o mujer porke detentas un poder macho),
somos dos locas de anomalía, de confusión y de multicualquier sexualidad, 
somos demasiado femeninas para encajar en tu feminismo ortodoxo y demasiado masculinas para que no te devolvamos el ataque, 
sentimentalmente bailamos de rojo sobre tu normatividad, inquietándote, contagiándote,  infectándote y molestándote todo lo que se pueda.
Somos esos, los del arte, el lado femenino sentándose encima de las ciencias “duras” y de las duras cabezas.
Somos Las uñas rojas, de las uñas rojas de nuestra Víctor.
Somos las uñas rojas, las de la metralleta porque los pobres no saben que son poesía porque ningún rico se los ha dicho y no escuchan a las poetas pobres.[5]


Y no es por mí, ella o aquella
Nosotras ya estamos viejas
Y su utopía es para las generaciones futuras
Hay tantos niños y niñas que van a nacer
Con una alíta rota, con ganas de crear y hacer arte, con ganas de llorar, con depresión crónica, con diferencias marcadas, con sentimientos anormales, con derrumbes emocionales, con las uñas rojas, histéricas, glamurosas de pobreza, con hambre y con miedo
Y queremos que vuelen compañero compañera
Que su revolución
Les dé un pedazo de cielo rojo
Para que puedan volar.[6]

Y como en el inspector Gadget, este manifiesto se autodestruirá cuando ya no sirva para nada. Este manifiesto se autodestruirá cuando la y el común haga estallar el yugo opresor, o sea este manifiesto apunta a construir su auto-común-destrucción; apunta a un momento en donde ya no volverá a ser necesario.


9 de julio de algún año que llamamos 2015, México ¿lindo? y herido.


[1] Gonzalo Arango, primer manifiesto nadaista. Disponible en: http://www.gonzaloarango.com/ideas/manifiesto1.html

[2] Terry Eagleton, La estética como ideología.
[3] Oswald de Andrade, Manifiesto Antropófago. Disponible en: http://www.buenosaires.gob.ar/areas/educacion/cepa/manifiesto_antropofago.pdf

[4] Supuestamente Clarice Lispector.
[5] Claudia Rodríguez, Manifiesto Horrorista Travesti. Disponible en: http://www.claudiarodriguez.cl/manifiesto-horrorista-travesti/

[6] Pedro Lemebel, Manifiesto Hablo por mi diferencia. Disponible en: http://lemebel.blogspot.com.ar/2005/11/manifiesto-hablo-por-mi-diferencia.html